Préstamos Personales: 3 aspectos clave para tomar una decisión acertada

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¿Tienes previsto solicitar un préstamo personal a tu Banco? ¿Necesitas coche nuevo? ¿Vas a hacer una reforma en tu vivienda? ¿Acaso alguna celebración familiar?

Si has respondido “Sí” a alguna de las preguntas anteriores, sigue leyendo. En este artículo descubrirás las amenazas que acechan a tu economía familiar, las decisiones responsables que deberías tener en cuenta como consumidor o prestatario, así como las cuestiones que estudia un banco para concederte ese préstamo personal que llevas tiempo pensando que necesitas.

Porque, al fin y al cabo, se trata de eso, de que puedas cubrir tu necesidad y de que consigas tu préstamo con las mejores condiciones posibles.

Cómo decide el Banco concederte un préstamo personal

Uno de los principales aspectos que deberías tener en cuenta a la hora de plantearte solicitar un préstamo personal, son los criterios que suelen utilizar las entidades de crédito a la hora de conceder a un cliente un préstamo personal.

De esta forma, ganarás tiempo, ya que si consideras que alguno de los requisitos que tienen en cuenta no lo cumples (o estás en el límite), podrás ponerle remedio antes de solicitarlo.

Además, en caso de que no te lo concedan, te ahorrarás también un pequeño disgusto.

Hay dos aspectos fundamentales que una entidad financiera valora y estudia a la hora de conceder un préstamo personal: la capacidad de pago, y las garantías.

Capacidad de pago

Uno de los aspectos importantes será que puedas demostrar que generas el dinero suficiente para devolver las cuotas de tu préstamo personal.

Pero aquí no se queda el análisis, ya que el banco también tiene en cuenta que de tu sueldo deben salir, además del importe para amortizar el posible préstamo en estudio, las cuotas de la hipoteca o las rentas alquiler de vivienda, además del pago del resto de gastos corrientes.

Vamos a concretar lo anterior con un pequeño ejemplo práctico. Imagina que tienes un sueldo neto de 1.000 euros al mes. Si la entidad financiera a la que le solicitas la financiación estima que el ratio de endeudamiento debe estar en el 35%, consideraría que podrías pagar 350 euros al mes en cuotas de préstamos.

Si en tu caso estás pagando 250 euros de hipoteca, podrías acceder a un préstamo personal cuya cuota mensual esté en los 100 euros.

Lógicamente, son porcentajes aproximados y no es la única variable a tener en cuenta, ya que aspectos como la estabilidad de tu trabajo (no es lo mismo que seas funcionario, que tengas un contrato indefinido o que lleves un par de meses en un empleo temporal),  o tu trayectoria laboral (aunque tengas trabajo temporal, si no tienes demasiados días como desempleado en tu informe de vida laboral, también se valorará positivamente) son tenidos en cuenta a la hora de tomar una decisión.

Garantías

Quizá sea uno de los aspectos que más puede influir a la hora de conseguir un préstamo personal con buenas condiciones financieras.

La garantía en este tipo de operaciones, a grandes rasgos, suele ser el patrimonio personal que puede servir de respaldo para el banco, en caso de que no puedas hacer frente a la cuota.

Aquí es donde el banco mide el riesgo que corre concediéndote el préstamo y donde entra en juego el binomio “rentabilidad-riesgo”. Si los titulares ofrecen garantías inmobiliarias (caso de un préstamo hipotecario), el acreedor corre poco riesgo y, por tanto, podrá ofrecer un tipo de interés bajo. Si la garantía no es hipotecaria sino personal, dado el mayor riesgo para el banco, el interés suele ser mayor. ¿Qué alternativas hay en caso de que no se supere el análisis de solvencia y garantías?

La principal alternativa que tiene un consumidor para que le concedan un préstamo personal, en caso de que alguno (o los dos) requisitos fallen es aportar más titulares o avalistas a la operación financiera.

¿Y cuál es el miedo que suelen tener, sobre todo las personas más jóvenes, al incluir en el préstamo a un familiar, ya sea como prestatario o como fiador? Causarle problemas por un posible impago a la persona que te ayuda, y que el acreedor le reclame la deuda.

Algo que se puede prevenir de distintas formas:

  • Calcula bien las cuotas y que se estas se adapten a tu presupuesto familiar.
  • Contrata un seguro de desempleo, para que en caso de que te ocurra esta contingencia, se alivie tu situación y el seguro se haga cargo de las cuotas.
  • Sé conservador y, aunque creas que puedes pagar una cuota determinada, intenta que esta sea algo menor para tener, además, cierta capacidad de ahorro.
  • Sé previsor y, en cuanto tu situación te lo permita y tengas tu primera fuente de ingresos, aprende a ahorrar para ir reuniendo un fondo de emergencia.

Los pasos para tomar una buena decisión financiera

Los principales pasos que debes hacer para tomar una buena decisión financiera, más allá de que se trate de un préstamo personal, como es el caso que nos ocupa, son dos.

Paso 1: Planifica tu decisión de compra.

En la planificación de compra se suele producir el mayor ahorro. Sobre todo si la compra es de cierta envergadura.

Algunos ejemplos de esto son los siguientes:

  • Si compras en rebajas la ropa de la temporada siguiente, ahorrarás un buen dinero.
  • A final de año, o en agosto, los concesionarios de coches suelen hacer descuentos para llegar a sus objetivos de venta.
  • Otro ejemplo clásico es la compra de los regalos de Navidad. Si esperas a adquirir ciertos productos justo antes de Nochebuena, el precio se habrá disparado.

Por este motivo, ten en cuenta esta variable, podrá ser muy beneficiosa para tu bolsillo.

Paso 2. Haz una buena comparativa

Una vez hayas tomado la decisión de que necesitas ese préstamo personal, debes dedicarle algo de tiempo a comparar las distintas ofertas que puedas tener de varios bancos o entidades financieras.

Esto también es vital para tu bolsillo. No lo obvies si quieres tomar una buena decisión.

Amenazas que acechan tu economía familiar

Como en muchos otros aspectos de la vida, la mayoría de las amenazas en la toma de decisiones suele ser la precipitación y dejarse llevar por el instinto.

He aquí tres amenazas que estarán presentes no sólo a la hora de solicitar un préstamo personal.

El “dinero fácil”

Cuidado con los reclamos de los anuncios publicitarios y de internet.

Detrás de una supuesta facilidad en la concesión (que a veces es cierta) se esconden préstamos con condiciones financieras poco favorables.

Si esta es tu opción, no olvides pasarlo por el filtro del paso 2 y compáralo con otras opciones.

Las prisas

Las prisas en cuanto a tener un impulso de compra de algo que realmente no necesitas o cuya adquisición podríamos aplazar.

No serías ni la primera ni la última persona que se precipita en comprar algún trasto (y a plazos) del que luego se arrepiente enormemente.

Tú eres tu peor enemigo

La principal amenaza sueles ser tú mismo, pero no porque seas mala persona o un poco torpe. Posiblemente, si eres como la mayoría de las personas, el motivo de que seas tu peor enemigo viene de una escasa o nula educación financiera.

Si desde pequeño hubieras adquirido ciertas habilidades, o si en el colegio se enseñara educación financiera, seguro que estarías habituado a tomar este tipo de decisiones de la mejor forma posible.

Autoría de la imagen: freepik

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